Donde el tiempo no avanza

Vi un punto cercano en el mapa. Traté de pronunciarlo bien y no funcionó, pero de inmediato sentí que posiblemente aquél era un lugar especial: Areguá. Lo propuse al grupo y los convencí  que estaba cerca de una reserva nacional, la del Lago Ypacaraí, en realidad no tenía ninguna certeza de que podríamos ver el lago, pues era sólo un punto en el mapa y una intuición que me indicaban que quería llegar hasta ahí.

Tomamos un “colectivo”, una micro, desde San Lorenzo y a medida que salíamos de la ciudad el paisaje iba cambiando, iban apareciendo más estancias y animales que nos llamaron la atención por ser muy flacos, luego comprendí que no se usan para producir carne, sino cuero y para eso no se necesita que sean muy contundentes. Esa flora tropical cautiva, tan grande y exuberante, mezclada con casonas rodeadas de corredores, perfectos para disfrutar la lluvia inesperada que aparece de pronto en este lugar, sobre todo en el verano.

Nos bajamos cuando vimos la Iglesia, un lindo lugar, grande e imponente, rodeado de hermosos jardines. Ahí, justo de frente a este lugar, logré visualizar a lo lejos el brillo del agua, ¡Finalmente sí había un lago! Comenzamos a caminar por una explanada de pasto que nos guiaba a la calle principal de este pueblo. Una avenida con una pista en un sentido, al medio un paseo peatonal, y la pista en el sentido contrario.

A medida que avanzábamos me di cuenta que no son muchos habitantes, y al parecer tampoco son muchos los turistas que llegan a visitarlo, el silencio reinaba y sólo se sentía el intenso calor y el sonido de las hojas cuando chocan entre sí por culpa de una brisa que corre. Una que otra persona que nos miraba con curiosidad, un grupo de jóvenes diferentes que tomaba fotos insistentemente debe llamarles la atención. A mí me dio la sensación de que en ese lugar tan especial, se lograba un efecto exquisito y no se sentía el paso del tiempo, tal era la calma y quietud de las calles y las casas.

Las artesanías de este lugar me recordaron a Pomaire, ubicado cerca de la capital de Chile, pero por supuesto los colores y los motivos son muy diferentes. Caminamos un rato por el lugar, con las respectivas compras de cada uno y luego nos encaminamos hacia el Lago. El atardecer es más temprano en Paraguay, a eso de las 6, por lo que debíamos apurarnos para verlo. Caminamos y a medida que avanzaba las ganas de sentarme y tomar agua eran más profundas, el cansancio de los bultos y el calor que ahoga finalmente logró que me sacara mis sandalias y caminara a pies descalzos hasta el lago.

La playa está rodeada por un parque precioso, con canchas de futbol y juegos infantiles, que por ningún motivo hacían perder el encanto al lugar. La arena es rojiza y caliente, corrí a poner los pies en el agua para refrescarme pero fue imposible, el agua estaba tan caliente como el aire así es que sólo sirvió para sentir la potencia del Lago Ypacaraí. Me senté en un tronco y esperé la puesta de sol. Valía la pena el cansancio y la caminata. Un lugar maravilloso. Una sensación inigualable. Y una paz, que sólo aquellos lugares te pueden entregar.

 


3 thoughts on “Donde el tiempo no avanza

  1. Una verdadera regresión en el tiempo, es que en estos tiempos donde todo crece en órdenes exponenciales como que perdemos de vista los sendos detalles simples que estos lugares congelados nos suelen regalar…. Narraste como de adentro, con detalles y dejaste una sensación rica de decir todo lo que un espectador debe y puede sentir al estar en aquel lugar.

    Excelentes tomas, un saludo afectuoso Estefanía

  2. Estuve ahí hace un par de años. Ypacaraí. “Quiere agua, señor”, decían los niños a los forasteros, pero en Guaraní. Esa misma bondad se respira en Areguá.
    Gracias por tu relato. Un certero retorno a un lugar de la memoria.

  3. Como una especie de medicion borgeniana, el tiempo divide al espacio, pero cual es el espacio que hay entre dos tiempos? y que seria del tiempo sin el espacio para dividir? y del espacio que define en el tiempo la sucesion de instantes que como una pelicula vemos como sombras platonianas ante nuestros ojos…

    Muy lindo relato😀

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s